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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Breve historia de internet

Internet se desarrolló, originalmente, en el seno de las universidades  y de los laboratorios americanos que trabajaban sobre proyectos militares. Enseguida desbordó ese estrecho marco, pero permaneció en el interior de la comunidad académica, bajo la batuta condescendiente de la National Science Foundation. Sin plan de desarrollo, sin estudio de mercado, internet permitió que se desarrollaran nuevas formas de comunicación y que los participantes hicieran la experiencia de los problemas ligados a la libertad de expresión en las redes.
Los primeros desarrollos de internet nacen de la desigualdad del desarrollo informático de diversas universidades asociadas en el seno de un programa de investigación militar. Los investigadores deseaban compartir las capacidades de tratamiento de las computadoras más poderosas. Diseñan entonces programas que les permiten acceder a los recursos deseados. En 1969, la Universidad de Stanford y la Universidad de Utah son así ligadas a través de un nodo instalado en la Universidad de Los Ángeles (UCLA). Esos trabajos sirven a los intereses del Pentágono, que desea poner a punto una cerrada red de comunicación entre ordenadores que trabajan para la defensa, a fin de estar al abrigo de un ataque nuclear. Esa red se llamará Arpanet (Advanced Research Project Agency). 
Mapa lógico de ARPANET, marzo de 1977.
En el curso de los años siguientes, el desarrollo de lo que se va a convertir en una enorme red de comunicación, reservada a la comunidad académica pero muy pronto abierta al exterior y a temas de conversación no profesionales, confronta a los inventores del sistema con la necesidad de tomar decisiones técnicas y organizacionales en función de lo que se representan como el uso legítimo de la red. Una de las primeras cuestiones que se plantea es la de la libertad de palabra: ¿Hasta que dónde puede autorizarse la libertad de expresión? ¿Cómo son elegidos los que vigilan la red? ¿Puede elaborarse un funcionamiento democrático de la red? Todas estas preguntas están estrechamente ligadas  a opciones técnicas y permiten abordar ese fenómeno nuevo: una red de comunicación que se desarrolla enteramente fuera de un marco reglamentario, porque funciona en el interior de un medio profesional preciso y está controlado por un grupo particular, los informáticos.
En 1984, el costo de los módems bajó, el número de informáticos utilizando los programas de interconexión aumentó y para sorpresa de sus fundadores, la red que comprende en adelante mil servidores, se extiende sobre todo el continente americano y tiene incluso prolongaciones internacionales. El Departamento de Defensa decidió que la red estaba saliendo demasiado de su control y generando fisuras en su seguridad, por lo que dividió ARPANET en MILNET para su parte militar y ARPANET-Internet para la investigación, la que pasó a estar bajo control de la National Science Foundation (NSF).
Antiguo logo de la World Wide Web
En 1990 Tim Berners-Lee crea la World Wide Web (red mundial), una aplicación que permite compartir información con facilidad, sin necesidad de ser un experto. Este software hace básicamente tres cosas: indicar la dirección en un disco rígido conectado a la red (o servidor) en el que se encuentra la información (Uniform Resource Locator o URL), ofrecer un lenguaje simple que permite la generación de hipertexto (HTML o HyperText Markup Language) y establecer un protocolo que permite el intercambio de información (HyperText Transfer Protocol o HTTP). Más tarde Berners-Lee junto a Robert Cailliau crean el navegador-editor de páginas web que permitió acceder a la información con un click. Fue gracias a estas innovaciones que internet explotó. El mundo comercial comenzó a comprender el potencial económico de la red y su utilidad para las empresas.
La internet fue creciendo incesablemente hasta llegar a los 2.400 millones de usuarios con los que cuenta en todo el mundo, entre ellos 24 millones en Argentina. Como expone Canclini, las redes sociales cambiaron los modos de ver y leer, las formas de reunirse, de hablar y escribir, de amar y saberse amados a distancia, o acaso imaginarlo. Otras formas de ser sociedad y de hacer política emergen en las movilizaciones relámpago o flashmobs. Convocadas por correo electrónico o por móviles, reivindicaciones desoídas por organismos internacionales, gobiernos y partidos políticos logran coordinación y elocuencia fuera de los medios.
  Internet revolucionó las relaciones humanas y los medios de comunicación. Pero su logro más importante fue revolucionar la escritura. Walter Ong expresa que la imprenta y la computadora son, todas formas de tecnologizar la  palabra. Puesto que en la actualidad ya hemos interiorizado la escritura de manera tan profunda y hecho de ella una parte tan importante de nosotros mismos, nos parece difícil considerarla una tecnología, como por lo regular lo hacemos con la imprenta y la computadora. Sin embargo, la escritura (y particularmente la escritura alfabética) constituye una tecnología que necesita herramientas y otro equipo: estilos, pinceles o plumas; superficies cuidadosamente preparadas, como el papel, pieles de animales, tablas de madera; así como tintas o pinturas o pinturas, y mucho más. En cierto modo, de las tres tecnologías, la escritura es la más radical. Inició lo que la imprenta y las computadoras sólo continúan: la reducción del sonido dinámico al espacio inmóvil; la separación de la palabra del presente vivo, el único lugar donde puede existir las palabras habladas.



Luca Cuenca

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