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sábado, 26 de octubre de 2013

Nuevos lenguajes para una cultura sin tiempo.

Por Elbio Hervella.


Introducción.
A lo largo de la historia el manejo del lenguaje ha sido de vital importancia en la concepción del mundo y la organización de las sociedades. Parece muy lejano el tiempo en el cual poseer los conocimientos básicos para poder representar el lenguaje mediante signos, es decir poseer la habilidad de la escritura, constituía un símbolo de estatus que rozaba lo sobrenatural, tal como ocurriría si llegasen a nuestra actual humanidad, seres con alguna alteración genética que les permitiera comunicarse telepáticamente.
Esta asociación del manejo del lenguaje con el poder se puede rastrear a lo largo de la historia. En la actualidad donde salvo algunas excepciones la lectura y la escritura se encuentra en proceso  de universalización, junto a otros procesos como las artes audiovisuales y sonoras, el manejo del lenguaje como una herramienta de ingenierización de la sociedad es evidente para todo aquel que analice el panorama de manera exhaustiva, y algo subrepticio  para la mayoría de los ciudadanos. Se percibe en cierta forma que esta universalización del acceso a la lectura y la escritura no es consecuencia de un anhelo humanístico; sino que responde a un modelo de planificación de la sociedad.


El objetivo de este trabajo consiste en  exponer brevemente algunas ideas propias sobre las nuevas formas del lenguaje y las nuevas formas  de apropiación del mismo para que resulte funcional a intereses particulares.

Productos culturales veloces hechos  para la instantaneidad.
Por más que algunos intenten negarlo vivimos en una etapa histórica regida por el capitalismo y este a su vez en la etapa conocida como neoliberalismo. De esta manera a partir de ahora cada vez que utilice la palabra “elite” o el término “ideología dominante”, me estaré refiriendo a un reducido grupo de poder al que considero responsable de regir y planificar los designios del resto de los seres humanos del planeta.
El neoliberalismo  defiende el capitalismo como único garante de equilibrio de las sociedades y de la armonía institucional de los países. Su idea de realización estriba en el  progreso constante, rápido y eficaz, pero no como una herramienta de superación de la especie; sino como una manera de crecimiento de los mercados  para beneficio de un limitado grupo de personas. 


Pero; ¿Cómo considera al “individuo medio” esta ideología?,  pues como una fuerza de producción y un consumidor. Un recurso utilizable y con mucha oferta para su desecho y recambio. Un actor preparado para interpretar su rol de manera rápida y eficaz.  Será denominado “trabajador”.
Las reglamentaciones y protocolos de la producción industrial requieren de velocidad. De esta manera la elite ha logrado adaptar los productos culturales al estándar neoliberal donde la instantaneidad  resulta esencial, y de esta manera se genera un fenómeno de manipulación del lenguaje que a su vez determina cambios en el mismo.
En el mundo del trabajador y según la valoración capitalista “el tiempo es oro”, es un bien rotundamente reglamentado y especificado; por consiguiente el trabajador asalariado tiene a su disposición artilugios creados para consumir e interactuar en esta vorágine.
Tomaré como ejemplo el fenómeno de la tecnología de comunicación por medio de  mensajes de texto.  El tiempo se vuelve tan escaso que ya hasta resulta imposible escribir un mensaje con todas sus letras. Además, en este nuevo universo cada carácter tiene un valor monetario, el capitalismo genera ganancias hasta de los símbolos que nos permiten expresarnos por escrito.
 Bajo la dictadura del tiempo y el dinero, el lenguaje sufre transformaciones que algunos eruditos consideran una evolución del mismo; por ejemplo,  dado que  ya no existe el tiempo para tipear en un móvil y en virtud a que si se escriben  más caracteres que los que  permite un saldo, el usuario se quedaría sin crédito, es fácil ver algunos fenómenos, como por ejemplo escribir “ola t espro en m ksa” en vez de “Hola: te espero en mi casa”.
Ante la falta de tiempo para una comunicación oral (por ejemplo una llamada telefónica), dada la velocidad requerida para expresarse de manera escrita  y la incapacidad de poseer tiempo para manifestarse mediante la escritura de una manera correcta, en la cual queden evidenciados los rasgos emocionales  del emisor del mensaje, la cultura de la instantaneidad crea el procedimiento semiológico denominado “Emoticón”. Este consiste en agrupar símbolos de manera que basados en una muy poca cantidad de caracteres  remitan al  tono emocional con el cual se  escribe el mensaje. Observamos este  tipo de símbolos en mensajes que dada la frialdad implícita del mismo puedan prestarse a interpretaciones ambiguas, podemos por ejemplo leer ¡jaja¡¡ que remite a una manera o tono gracioso, o las diferentes maneras de agrupaciones de símbolos por ejemplo : ) que indica una cara feliz o  : (  que indica una cara enojada. Un aspecto interesante de este fenómeno que surge del ingenio humano , como una manera de adaptarse a la instantaneidad , es que captado por el mercado capitalista se convierte también en bien de intercambio, y ya desde hace tiempo podemos ver venta de paquetes de “Emoticones” con características especiales tales como movimiento, sonido, brillo, etc.


 La importancia de reducir al mínimo la emisión de mensajes  y los fenómenos comunicacionales, y adaptarlos a los requerimientos de los modos de producción, se evidencia también en la elaboración de productos culturales. Se deben adaptar las estructuras retóricas a lo veloz, a lo resumido,  a la mínima expresión,  de manera que los trabajadores puedan mantener el mínimo de consumo de estos, que les permita estar enterados de lo que deben enterarse, y cierto tipo de recreación que no conlleve mucho análisis y tiempo de reflexión, ya que este tiempo es de vital importancia para ser gastado solo en la fábrica, en la oficina, en el taller, etc.  
Sin embargo, este fenómeno actualmente depurado al máximo surge en tiempos anteriores,  las notas y crónicas de los diarios populares , los flashes y panoramas informativos radiales y televisivos , los noticieros de una hora y muchas cosas más se fundamentan en el arte de manejar las estructuras de la expresión escrita de manera que presenten los hechos de la manera más rápida y comprensible que se pueda lograr, negándose de esta manera muchas estructuras transversales de la información que resultarían de vital importancia en la realidad de la noticias y los contenidos. Las revistas deportivas, las revistas de moda y los suplementos de los domingos son otro tipo de estructuras literarias de poco desarrollo creadas para la instantaneidad y que producen el extraño efecto de creer que se tiene acceso a  un producto cultural profundo y valioso.
 En el marco de las nuevas tecnologías como la internet, y en un análisis de los exitosos “Facebook”, “Twitter”, “Messenger”,” Fotolog”, y demás redes sociales,  queda evidenciado todo lo anteriormente dicho. La premisa de “Twitter” de escribir un mensaje en 140 caracteres es el símbolo máximo de la instantaneidad de los productos culturales de la actualidad. El modo de ver el mundo según “twitter”y “Messenger” está cambiando hasta las estructuras de la comunicación oral, las personas sufren de la instantaneidad hasta en las charlas telefónicas, en las charlas de pasillo, en las reflexiones de grupos en espacios estudiantiles, en los debates políticos, en la seducción recíproca entre dos seres con vías a lo sexual. Todos parecen estar apurados, incapaces de tomarse el tiempo de expresar una idea de manera detallada, incapaces de tomarse el tiempo de valorar y escuchar una idea ajena bien desarrollada, ensimismados, sordos  y pensando que el acto de escuchar, reflexionar y expresarse correctamente consiste en una pérdida de tiempo y por ende lo mejor es emitir un corto, decidido y rotundo “me tengo que ir” y desaparecer de ese espacio improductivo. La elite contentísima. El objetivo se ha logrado. A propósito de esto, Nestor Garcia Canclini expresa lo siguiente: “las redes virtuales cambian los modos de ver y leer, las formas de reunirse, de hablar y escribir de amar y saberse amado a distancia o acaso imaginarlo”

Ejemplo humorístico sobre las redes sociales, Link a “Garolfa red social” por Diego Capusotto: 


La información y los productos culturales como medio de ingeniería social (Jerarquización de la información y la cultura según los estratos sociales.)
Me veo en este punto, en la obligación de explicar un proceso que según creo, muchas veces pasa desapercibido y que  relaciona la producción del lenguaje con la estratificación social. He detallado cómo la ideología dominante se basa en la velocidad y cómo esta genera productos culturales basados en la instantaneidad, que a su vez generan cambios en los procesos sociales, como por ejemplo transformaciones en el lenguaje. Sin embargo, este no es el panorama completo.
La organización de la sociedad requiere tanto de personas preparadas para cumplir con un rol de trabajador, del cual ye he hablado antes, como también personas que cumplan un rol de cuasi- servidumbre. También requiere otras que dirijan y controlen y otros que cumplan con roles aún más marginales.
De esta manera, el pensamiento hegemónico debe generar  todos los tipos de lenguajes necesarios para cubrir con todos los requerimientos de organización de la sociedad que defiende. El no cumplimientos de estas normas provocaría el derrumbe de la sociedad.


La ingeniería social es llevada a cabo por medio de la educación. A menudo pensamos en los centros educativos como lugares que igualan, sin embargo existe algo oculto en la realidad, y es que la educación tal como la conocemos es una herramienta de jerarquización social, y en este sentido el manejo del lenguaje y el acceso a determinados tipos de productos culturales es de vital importancia, en palabras del Filósofo Argentino Nestor Garcia Canclini, “La educación ha ido cediendo autonomía al disminuir la importancia de la escuela pública y laica y crecer la enseñanza privada, que con frecuencia subordina el proceso educativo a competencias culturales. En vez de formar a profesionales e investigadores para una sociedad del conocimiento, se entrena a expertos disciplinados”.Hace tiempo que he notado que existen escuelas denominadas de  excelencia destinadas a crear a la clase dirigente;  escuelas de nivel medio destinadas a la preparación de los que en un futuro serán los denominados trabajadores; y escuelas de nivel mediocre. En lo referido a la creación de sectores marginales el panorama es mucho más desolador, ya que los desafortunados miembros de esta categoría ni siquiera tendrán acceso a educación formal alguna y solo serán expuestos a ciertos tipos de productos culturales que generen una idea de lo que deben ser. La perspectiva es tan aberrante que podemos afirmar que hasta se crean mediante la  planificación, los delincuentes que luego serán encerrados en las prisiones.
Según estudios serios, la mayoría de las personas que han asistido a centros educativos de nivel medio utilizan un promedio de 300 palabras. Si tomamos como por ejemplo el idioma Español que tiene un promedio (según la real academia Española) de 283.000 palabras estaríamos utilizando solo un 0,10% de las posibilidades de nuestro idioma. Este fenómeno tiene una repercusión directa sobre aspectos biológicos, en virtud de que la utilización de una mayor cantidad de estructuras lingüísticas conlleva una mayor cantidad de sinapsis neuronales y por ende un cerebro más preparado. ¿Pero es esto una casualidad?, de ninguna manera.
La existencia de productos culturales rápidos y que requieran de un mínimo de análisis y comprensión son destinados a los estratos medios, con esto quiero afirmar que existen también un número importante de obras mucho más desarrolladas, exhaustivas y analíticas que no están al alcance del común de los individuos. Este tipo de producciones requieren de un tiempo específico de comprensión y asimilación mucho mayor. Por consiguiente, el acceso a estos solo es posible para un selecto grupo de individuos ¿Cuáles? Aquellos que han sido preparados para dirigir.
En cuanto a productos culturales destinados a la creación de individuos que subsistan en los estratos marginales, existen también y en un número cada vez más grande. Cuesta pensar cómo los individuos pueden someterse a este tipo de elaboraciones. La herramienta utilizada por la élite consiste en este caso en la casi completa negación a estas personas de producciones más elaboradas  y en la “identificación”; es decir, crear estructuras discursivas  que generen en el receptor una identificación y un orgullo y sentimiento de pertenencia  a aquel estrato al que ha sido destinado por diseño  social.


También se utiliza una técnica mediante la cual se predica constantemente  en los medios de comunicación, que lo poco desarrollado, fácil y carente de esfuerzo es lo “Popular” y que lo popular es una verdad divina incuestionable, y en consecuencia lo diferente es  desechable. A propósito de esto me gustaría compartir algo que escuché decir al escritor Alejando Dolina en una entrevista televisiva  “…existe gente que por diversas cuestiones llegan a un punto de su vida y se expresan mal, utilizan para hablar tan solo cincuenta palabras. Esa gente habla como puede, escucha música como puede etc. Podemos comprender, que esa no es una virtud, es una desgracia. Entonces alguien que desde los medios de comunicación trata de poner lo que son dificultades como un ejemplo de lo popular, es en realidad un canalla…”

El fenómeno de los textos de autoayuda.
Uno de los fenómenos  más llamativos dentro de los nuevos tipos de manejo del lenguaje es el de los textos de “autoayuda”. En mi opinión, es en este tipo de literatura que  se evidencia  de  manera significativa la construcción de pensamiento  de masas, o por lo menos un intento de construcción de pensamiento de masas mediante un lenguaje adaptado a ciertas ideas.
En estos escritos, que además se complementan con una importante cantidad de material audiovisual, queda en claro lo que la ideología dominante espera de los integrantes de la sociedad, más allá de todo pensamiento político.
Tomando como ejemplo el exitosisimo libro de Rhonda Byrne : “El Secreto” publicado en 2006 y sobre el cual se ha desarrollado una película y millones de volúmenes de comentarios, podemos distinguir las características que se esperan de un ciudadano normal adaptado a la ideología dominante.

Ejemplo link al film “El secreto” 


El punto de partida ideológico de esta literatura se origina en una  transposición de culturas. Una adaptación occidental de material bibliográfico principalmente de origen hinduista, taoísta y budista (mal entendido); mezclado con hermetismo y alquimia medieval  (también mal entendida), y un poco de ética Kantiana y de doctrina capitalista.

Ejemplo link al film “Las nueve revelaciones” 


Básicamente y reconociendo que el tema merece un análisis mucho más desarrollado que el que se pueda hacer en este humilde  artículo, los aspectos más notorios de los libros de autoayuda son: a) negar el pensamiento crítico, es decir utilizar solo las estructuras del lenguaje que hagan mención solo a un ideal optimista de la realidad, negando toda reflexión y mención negativa, más allá de toda desventura que se padezca. b) Ver el total de la vida humana como un objetivo a lograr en corto plazo, y careciendo de esfuerzo. c) ver el trabajo y el éxito económico como máximo exponente de la felicidad y de desarrollo humano.


De esta manera, la ideología dominante se manifiesta en literatura mediante textos que hacen que el ciudadano medio se caracterice por ser un ente constantemente feliz, trabajador incansable y en constante progreso, que nos recuerda a los ciudadanos “gamma”, “delta” y “épsilon” de la novela de Aldous Huxley : “Un mundo feliz”, puesto que según las creencias fundacionales de estas obras el pensamiento negativo nos aleja del éxito en virtud de fuerzas metafísicas que son muy mal explicadas por los escritores de este tipo de literatura . De esta manera se crea una masa de personas aficionadas a estos “Bet seller “,   que asegura que la ausencia de éxito, la falta de dinero, la reflexión, el desengaño amoroso, son construcciones del lenguaje que deben ser evitadas,  frenando toda chance de reacción ante las injusticias del sistema. Parece ser que las guerras, las hambrunas, la violencia, la pobreza, y las grandes crisis económicas no son el resultado del accionar delictivo de una élite o  grupo de poder, sino el resultado de la atracción mental provocada por una retórica crítica y negativa, “se atrae lo que se piensa” es la frase que se suele esgrimir , es decir “si me he quedado sin empleo es por mi culpa y no porque una crisis inmobiliaria en Estados Unidos haya dinamitado la economía mundial y en consecuencia la fábrica en  la cual trabajaba  haya cerrado”, ¿por qué organizar una protesta anti sistema si es mi responsabilidad?, el sueño de los poderosos se cumple una vez más mediante la edición de textos.


Bibliografia:

"Comunicación y periodismo" (Entrevistas sobre tecnologías identidades/culturas. Compilado de entrevistas por Silvana Comba y Edgardo Toledo.

"Lectores Espectadores e Internautas" por Nestor Garcia Canclini.

El futuro del libro: Desafíos de la producción editorial en la era digital.

Por Mariana Carrazana

Desde la invención de internet hasta nuestros días, el lugar del libro en la vida diaria ha mutado vertiginosamente. En la época actual, puede encontrarse casi cualquier escrito en la web, lo que ha dado lugar a una serie de cambios en la industria editorial, como la desaparición de editoriales, y cambios radicales en el catálogo. En este artículo, utilizaremos el término libro como “Obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte”.
 Estos cambios suceden por el hecho de que  ya no es necesario comprar un libro para leerlo, y se ha perdido en parte el hábito de lectura de materiales extensos, al ceder su espacio a las imágenes, contenido audiovisual y el boom del texto corto. Posiblemente, si alguien se encuentra con un texto largo en una página web, lo más probable es que no lo lea completo. Este fenómeno ha sido marcado, además, por redes sociales como Twitter que literalmente hizo de su marca el resumir ideas en ciento cuarenta caracteres.  A pesar de esto, el uso masivo de redes sociales hace que el compartir obras con amigos sea mucho más sencillo, incluso aunque en algunos casos sea ilegal.
 El lector habitual de páginas de internet tiene además la característica de consumir otro tipo de lecturas que aquel acostumbrado al libro impreso. Se trata de blogs, periódicos online o materiales compartidos en redes sociales. Lo que cambia en esos casos no es la calidad del material, sino el público al que están orientados, ya que sería difícil encontrar el mismo artículo que se publica en un blog especializado en un tema particular, en alguna edición física. Una de las diferencias radica en que en estas publicaciones personales no suelen tener fuentes absolutamente confiables, por lo que si no son de opinión, sería complicado lograr que un sello editorial acepte su publicación.
Es en ese sentido de la no profesionalización que el auge de internet ha ayudado a escritores amateur o principiantes a ganar cierto reconocimiento durante sus inicios, aunque no sea en todos los casos un renombre masivo. Además de esto, la gran ventaja de publicaciones personales en internet en vez de por medio de una editorial, es que la web es libre: no hay censuras ni líneas de opinión. Dado el carácter de red, existe además la posibilidad de saber qué repercusiones generó en el lector, ya que se puede agregar la opción de ‘feedback’ o respuesta.
A pesar de esto, durante el transcurso de los últimos  años han crecido exponencialmente las ventas de dispositivos específicos para la lectura de e-books, ya que los hábitos de lectura no han muerto: han evolucionado. Aquel lector educado en la cultura de la lectura de libros impresos, sigue eligiendo la versión física, pero también la digital. Según un estudio de la Pew Research Center's Internet &American Life Project, aquellos que poseen algún dispositivo electrónico para acceder a e-books, leen diariamente más que aquellos que solo recurren al texto impreso. Algunos de los motivos de este fenómeno son, por ejemplo, que pueden ser leídos tanto en una computadora, como en una tablet, kindle, o celular, lo cual los hace más fáciles de transportar para leer durante trayectos de viajes o diferentes lugares. La portabilidad es uno de los mayores beneficios de las ediciones digitales, ya que además se pueden compartir fácilmente con un solo click.  
Los estudios del Pew también señalan que los usuarios habituales de e-books en dispositivos móviles los prefieren porque se puede tener al alcance de la mano una gran cantidad de títulos para elegir, sin la desventaja del peso o espacio necesario que conlleva el soporte físico.  Las stadisticas afirman que el lector medio de libros electrónicos supera al de libros físicos, ya que lee 24 volúmenes al año, el doble que los lectores tradicionales en papel. El 30% reconoce que lee más libros desde que utiliza el formato electrónico, de los cuales se dividen los soportes en  42% en computadora,  41% en eBook readers (Kindles, Nooks), 29% en smartphones y 23% en tablets. A su vez, la gran mayoría de los lectores digitales no utiliza uno solo de estos, sino varios, porque cumplen propósitos diferentes.
Siguiendo con los resultados de la evaluación del Pew, se comprobó que en la sociedad americana se lee por el simple placer de leer, para estar actualizado, para buscar información sobre temas de interés personal, o para hacer tareas escolares. Para estos últimos dos usos, lo más común es recurrir a libros digitales, ya que no es necesario leerlos completos para encontrar la información necesaria para una tarea; y para encontrar información sobre intereses personales, en algunos casos no es posible conseguir ediciones físicas sobre todos los temas, pero, según palabras de Esteban Magnani, en internet hay una heterogeneidad gracias a la que es posible encontrar prácticamente cualquier tipo de información en la red sobre cualquier cosa, buena o mala. Y si no existe, se la puede crear en muy poco tiempo.
 
Viendo la historia desde el punto de vista de la industria del libro, las editoriales también han sufrido con el boom del libro digital, ya que aunque no desaparecieron, sus ventas han disminuido considerablemente. Por este motivo, en las últimas décadas ha habido una tendencia a la fusión de industrias culturales en aglomerados económicos que buscan la rentabilidad antes de difusión cultural. Las grandes editoriales no encuentran redituable el publicar obras de autores poco conocidos, o de vanguardia, sino que buscan aquellos trabajos que puedan convertirse en un best seller, del cual se pueden derivar otros productos como películas o juegos.
La concentración de las editoriales clásicas en grupos empresariales manejados por gestores del entretenimiento masivo hace que se publiquen menos títulos (solo los de alta tirada) y elimina a los que se venden lento, aunque lleven años en catálogo, sean valorados por la crítica y tengan una salida constante.
 Los nuevos dueños exigen al mundo editorial libros que den tasas de ganancia semejantes a sus negocios en televisión o electrónica. Sumado a esto, se tiende a editar menos libros sobre ciencias y clásicos, y se apuntan las ventas a novelas juveniles y libros de autoayuda. Las librerías diversifican sus productos para mantener su negocio frente a la caída de las ventas de libros, sumando por ejemplo discos, videos, videojuegos,  revistas, papelería, gadgets, juguetes, café, salas de juegos para niños, y demás. La promiscuidad entre los campos no se debe solo a la reestructuración de los mercados y la fusión de empresas procedentes de campos distintos. Es también el resultado del proceso tecnológico de convergencia digital y de la formación de hábitos culturales distintos en lectores que a su vez son espectadores e internautas.
A pesar de esta tendencia a la mercantilización de la lectura, los autores poco reconocidos o emergentes todavía tienen un espacio en el cual poder publicar sus obras en soportes físicos: las editoriales pequeñas, auto gestionadas, independientes o alternativas. Estas tienen como característica un prestigio cultural que las grandes editoriales han perdido. A causa de ser pequeños emprendimientos, suelen apoyar proyectos culturales que no lograrían ventas masivas, pero cuya calidad no está puesta en duda.

En conclusión, creo que es posible afirmar que tanto el libro digital como el impreso seguirán existiendo en los próximos años, cumpliendo funciones diferentes, pero no anulándose. En la llamada era digital, el augurado predominio de la imagen por sobre el texto no se dio, ya que en contraposición a la idea generalizada de que “ya no se lee”, se lee más que nunca. Lo único que cambió fue el modo de leer.